Ayudando a las niñas a crecer saludables, un hábito a la vez
Al comenzar el nuevo año, muchos padres se centran en establecer mejores rutinas y hábitos más saludables para sus hijos. Nuevos datos nacionales demuestran cómo las decisiones cotidianas pueden influir significativamente en el crecimiento, el aprendizaje y la salud a largo plazo de los niños.
Esa imagen se vuelve más nítida con la publicación de la 2024 National Survey of Children’s Health (NSCH), que examina cómo los hábitos diarios como el sueño, la actividad física, el tiempo frente a las pantallas y la nutrición afectan a los niños a medida que crecen.
En el Centro de Salud Comunitario de San Fernando (SFCHC), nuestros pediatras observan a diario cómo pequeños cambios hacia hábitos más saludables pueden influir positivamente en el crecimiento y desarrollo de los niños. “Los hábitos saludables no tienen por qué ser complicados”, afirmó la Dra. Anastasia Williams, MD, FAAP, Directora Médica de Servicios Pediátricos del SFCHC. “Cuando los niños tienen rutinas constantes en cuanto a sueño, actividad física y alimentación, esto no solo beneficia su salud física, sino también su bienestar emocional y su autoestima”.
Según la Encuesta Nacional de Salud Infantil (NSCH), al analizar a los niños de 6 a 17 años en todo el país, se observaron tendencias alentadoras en la población general. Aproximadamente el 70% de los niños limitaron el consumo de bebidas azucaradas durante la semana, e incluso casi uno de cada cinco no consumió ninguna. Además, casi dos tercios de los niños cumplieron con las recomendaciones de horas de sueño durante la mayoría de las noches escolares.
Al mismo tiempo, menos de la mitad limitaron el tiempo de ocio frente a las pantallas a dos horas o menos al día, y solo alrededor de uno de cada cinco cumplió con la recomendación de realizar al menos una hora de actividad física diaria.
“Estas cifras demuestran que muchas familias están haciendo bien algunas cosas, pero también nos recuerdan en qué áreas los niños pueden necesitar más apoyo”, afirmó el Dr. Williams. “Una conclusión clave de la investigación es que los pequeños cambios pueden tener un gran impacto a largo plazo”.
¿Por qué es importante esto? Las investigaciones demuestran consistentemente que los hábitos adquiridos en la infancia a menudo perduran hasta la edad adulta. Las rutinas saludables en cuanto al sueño, la actividad física y la alimentación pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas en la edad adulta, como los problemas de salud relacionados con el peso, la diabetes y las enfermedades cardíacas. Estas rutinas también favorecen el aprendizaje, la regulación emocional y la resiliencia.
“Los niños aprenden hábitos saludables viviéndolos”, añadió la Dra. Williams. “Cuando las familias establecen rutinas que se adaptan a su estilo de vida, es más probable que los niños se conviertan en adultos que sepan cómo cuidar de su propia salud”.
Las familias no necesitan aspirar a la perfección, y lo mejor es que los padres y cuidadores se centren en el progreso y la constancia. Pequeños pasos pueden marcar una gran diferencia, como mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, fomentar el juego o la actividad física diaria, ofrecer agua como bebida principal y establecer límites claros en cuanto al tiempo de uso de pantallas con fines recreativos, especialmente antes de acostarse. Dedicar tiempo a las comidas en familia y a momentos sin pantallas también puede ayudar a fortalecer los lazos familiares y a mejorar el bienestar general de los niños.
Adquirir hábitos saludables es más fácil con el apoyo adecuado, y la atención pediátrica desempeña un papel fundamental. Las consultas de control con el pediatra brindan la oportunidad de hablar sobre problemas de sueño, dudas sobre nutrición, niveles de actividad física, cambios de comportamiento y salud emocional. Nuestro equipo puede ofrecerle orientación adaptada a la edad, las necesidades y la situación familiar de cada niño.
“Si algo no les parece bien o tienen preguntas, no duden en consultar”, aconsejó la Dra. Williams. “La atención pediátrica es un trabajo en equipo. Estamos aquí para apoyar al niño y a toda la familia”.
Lista de verificación rápida para padres
Los pequeños pasos constantes pueden marcar una gran diferencia en la salud de su hijo a lo largo del tiempo.
Dormir
Mantén un horario regular para acostarte y levantarte.
Crea una rutina relajante antes de dormir.
Apaga las pantallas al menos una hora antes de acostarte.
Movimiento diario
Intenta realizar al menos 60 minutos de actividad física al día.
Fomenta el juego activo, como caminar, andar en bicicleta o bailar.
Equilibra el tiempo frente a las pantallas con el movimiento.
Nutrición e hidratación
Ofrezca agua como bebida principal.
Limite las bebidas azucaradas a ocasiones especiales.
Incluya frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras.
Tiempo de pantalla
Establecer límites claros en el uso recreativo de pantallas.
Mantener las pantallas apagadas durante las comidas y antes de acostarse.
Fomentar el tiempo en familia sin pantallas.
Bienestar emocional
Mantener rutinas diarias predecibles
Preguntar con regularidad sobre la escuela y sus sentimientos
Estar atento a cambios en el sueño, el estado de ánimo o el comportamiento
Colabore con su pediatra
Programe visitas periódicas de control pediátrico.
Haga preguntas y comparta sus inquietudes desde el principio.
Recuerde que la atención pediátrica es un trabajo en equipo.

